Programa para grabar audiencias judiciales propone un trascendente cambio en la cultura de trabajo del sistema de Justicia

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audiencia recreacion audire 09 06 1712.06.17, de DICOMI-SCJ.- El equipo de trabajo de la División Tecnología del Poder Judicial liderado por el Actuario Dr. Samy Akerman (Unidad de Análisis Funcional) recreó el viernes una audiencia ficticia que se grabó con el sistema Audire para demostrar su eficiencia y alto rango de fidelidad a una concurrencia conformada por fiscales y defensores públicos. El esfuerzo se enmarca en los trabajos preparatorios del Poder Judicial para la puesta en marcha del nuevo Código de Proceso Penal (ley nº 19.293).

En dicha oportunidad, el Director de la División Tecnología del Poder Judicial, Ing. Horacio Vico, explicó que Audire es una solución tecnológica que permite la grabación en audio de las audiencias que se desarrollan en las oficinas judiciales. Combina software (programa informático), equipos de sonido y procedimientos en una única herramienta que constituye un paso decisivo hacia la inminente consolidación del expediente electrónico.

El progama Audire se instala en las PC de las salas de audiencia de los juzgados, a las que se le añaden cuatro micrófonos de gran sensibilidad y una consola para mezcla de sonido. De este modo, con cada micrófono, se captura separadamente el habla del juez que dirige la audiencia, el fiscal, el abogado defensor y su defendido, además de los testigos cuando se desarrolle la etapa probatoria. Con la consola se unifican todos los registros y en la PC se va creando un archivo de audio que se estructura en pistas de acuerdo con los sucesos y la dinámica de la audiencia.

El funcionario receptor que trabaja junto al juez operando la PC, tendrá la posibilidad de registrar marcadores para diferenciar cada una de las pistas que contienen los registros de audio. Esto permite que la labor de revisión y escucha del material sea muy simple, ya que el usuario puede “saltar” a los momentos que le interesan sin necesidad de revisar la grabación completa, ahorrando tiempo y esfuerzo en su estudio.

En razón de que el registro consiste en un archivo digital, una vez finalizada la audiencia todos los actores pueden llevarse su propia copia de lo actuado sin dificultad ni demoras.

Con Audire se logra una implementación real de la oralidad en audiencia, porque los declarantes no son interrumpidos por el receptor encargado de elaborar un acta resumida como ocurre hasta hoy, preservando la dinámica dinámica más simple, fluida y espontánea. Además, en razón de que la grabación es continua (no tiene pausas) se logra una perfecta fidelidad de registro, ya que nada de lo que ocurra en la audiencia puede pasar inadvertido. Finalmente, el hecho de crear archivos de audio en vez de archivos de video resulta en un menor costo de almacenaje de la información, pero con resultados sumamente eficientes atendiendo a la finalidad de esos registros.

La implantación progresiva del nuevo sistema ha generado algunas resistencias aisladas, pero lo cierto es que las experiencias desarrolladas en los juzgados letrados en materia civil y de adolescentes infractores dan cuenta de una rápida aceptación de sus múltiples beneficios. Hasta ahora, en el ámbito penal, la escrituralidad ha sido la regla, generando una cultura basada en la percepción visual y la linealidad de los textos. La irrupción del sentido auditivo genera cierta incomodidad a quienes se habían habituado a depender de un único canal sensorial (la vista), ya que produce una ruptura del orden acostumbrado hacia perspectivas antes inexploradas. El sentido del oído en los operadores del ámbito penal irá ganando un protagonismo que no tenía y la forma de análisis lineal que imponía el monopolio de la escritura se flexibilizará paulatinamente hacia formas de percepción más vastas y complejas que posibilitarán un verdadero marco de oralidad para el proceso penal. La semilla ya está sembrada.